Dejar de pescar para pescar más. Este es el contraintuitivo principio que están usando los pescadores artesanales de Ventanas en Puchuncaví, para potenciar su actividad en una de las zonas más contaminadas de la costa chilena. Esto, mientras se oponen a lo que ven como otro tipo de contaminación en sus costas: la instalación de una planta desaladora de agua de mar.
Para lograr su objetivo crearon un refugio marino junto a la organización Capital Azul. Esto significa que dejan de pescar voluntariamente en un área de casi 12 hectáreas, en la zona sur de su área de manejo que comprende 80 hectáreas. El objetivo es que, al quedar sin intervenir, los recursos marinos allí lleguen a madurez y empiecen a reproducirse, potenciando la pesca de hoy y la del futuro.
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