La vigilancia es uno de los principales desafíos para el cuidado de las áreas marinas protegidas a nivel mundial, y los Refugios Marinos, así como las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) donde se ubican estas Zonas Voluntarias de Protección, no están ajenos a esta realidad. Vigilancia y fiscalización posibilitan efectivamente la restauración de la biodiversidad y los consecuentes beneficios, tanto económicos como ecológicos, para las comunidades locales.
Al resguardar activamente un Refugio Marino contra la extracción ilícita de recursos hidrobiológicos se asegura que la biodiversidad vuelva a florecer, permitiendo la recuperación no solo de especies comerciales emblemáticas como erizos y locos, sino que también de todo un entramado de vida e interacciones ecosistémicas. Esta protección, además de garantizar la resiliencia del ecosistema frente a la emergencia climática, sostiene el efecto derrame documentado en la literatura científica, donde el excedente de vida marina de la zona protegida se expande y/o migra hacia sectores de pesca permitida, asegurando el sustento económico, junto con fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades costeras a largo plazo.
“Sin una vigilancia efectiva, los beneficios biológicos de los Refugios Marinos se ven mermados considerablemente. Solo cuando la comunidad se empodera para cuidar estas ‘cuentas de ahorro’ que representan las Zonas Voluntarias de Protección, logramos que la conservación se transforme en bienestar tangible y en una herramienta real de resiliencia para las caletas y comunidades locales a través de un uso sostenible de las AMERB”, recalcó Rodrigo Sánchez Grez, director ejecutivo de Fundación Capital Azul.
En el marco del Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad, se realizó un estudio, a cargo de la bióloga marina Valentina Rebolledo, cuyo objetivo general fue evaluar la efectividad de los sistemas de vigilancia costera. Para ello, el trabajo involucró tres actividades principales: 1) Identificación de experiencias relevantes en sistemas de vigilancia en otras AMERBs y a nivel internacional; 2) Definición de criterios de evaluación del sistema de vigilancia y; 3) Diseño de instrumentos de recolección de datos.
Se utilizó una metodología basada en la revisión, tanto a nivel nacional como internacional, de literatura científica y documentos técnicos, permitiendo identificar componentes que influyen directa o indirectamente en la extracción ilícita de recursos hidrobiológicos, la denuncia y la efectividad de la vigilancia en áreas marinas protegidas y AMERB.
De manera complementaria, se revisaron bitácoras y planes de vigilancia pertenecientes a Fundación Capital Azul para conocer el sistema de vigilancia que opera en la actualidad y comprender más de cerca los casos de extracción ilícita registrados, de manera tal de identificar brechas y desafíos que son necesarios abordar para fortalecer la vigilancia de los Refugios Marinos.
Los resultados de este trabajo indican que la extracción ilícita de recursos hidrobiológicos es un fenómeno multifactorial, influenciado por variables ambientales, económicas, sociales, de gobernanza y operacionales, identificándose 14 factores principales. Entre ellos, se destacan factores como la cercanía de áreas de libre acceso, abundancia de recursos, accesibilidad, posibilidad de ejercer actividades económicas alternativas, percepción de los niveles de infracción, percepción de la probabilidad de detección al cometer el ilícito, legitimidad del área protegida y razones que motivan o no realizar denuncias.
El informe también aborda diversos enfoques de vigilancia, como sistemas tecnológicos, patrullas y la participación de la comunidad. Se destaca, por ejemplo, que si bien ha habido avances en el monitoreo satelital a través de plataformas como Open Ocean Project de Global Fishing Watch, todavía esta tecnología es limitada para ser aplicada a la pesca artesanal. Por su parte, la vigilancia por cámaras ha presentado mejoras para aumentar la capacidad para detectar acciones ilícitas, así como reforzar la percepción de vigilancia y la probabilidad de detección. Sin perjuicio de esto, aún presenta desafíos asociados a aspectos como la demora en recibir o poder visualizar las imágenes, resolución y precisión en la identificación, entre otros.
El estudio recalca la importancia de una vigilancia activa por parte de las autoridades competentes en la materia, presentando como desafío la eficiencia en acciones de seguimiento. Esto no solo con la finalidad de castigar a infractores, sino que también para fomentar la denuncia frente a hechos sospechosos. En este último aspecto, el informe establece que el nivel de denuncia a las autoridades al observar una extracción ilícita es bajo, en buena medida por la complejidad del proceso y la dificultad para obtener pruebas precisas. El desafío para fomentar las denuncias pasaría principalmente por volver más sencillos los mecanismos de denuncia y modificar ciertos aspectos regulatorios, entre ellos la integración formal de la vigilancia comunitaria en las labores de detección y en el proceso oficial de denuncia, y un mayor control y claridad sobre la normativa de la pesca de subsistencia.
Hay una serie de factores que influyen, pero uno de los factores clave es el componente social. Para fomentar la cultura del cumplimiento es esencial la información y educación clara respecto a los niveles de incumplimiento, que permita gestionar percepciones erróneas sobre los niveles de robo, el riesgo e impacto, y dar a conocer los beneficios que nos puede traer el refugio tanto a nivel personal como de comunidad, para así desincentivar el robo.
Valentina Rebolledo, autora del estudio.
En línea con el espíritu del modelo de Refugios Marinos impulsado por Fundación Capital Azul, este estudio enfatizó en la relevancia de la vigilancia comunitaria, la cual ofrece grandes oportunidades de bajo costo. Sobre todo considerando que, de acuerdo a la literatura, la vigilancia alcanza cerca del 75% de los gastos operacionales de las agrupaciones de la pesca artesanal, razón por la cual, el modelo de Refugios Marinos impulsado por Fundación Capital Azul pone tanto énfasis en la vigilancia comunitaria.
“La vigilancia no debe depender exclusivamente de soluciones tecnológicas, sino integrar factores sociales que fortalezcan la cultura de cumplimiento. Es imperativo gestionar la percepción de la comunidad para legitimar el Refugio y establecer canales de denuncia efectivos que ofrezcan retroalimentación sobre las sanciones, rompiendo así el ciclo de inacción”, sostiene el documento, enfatizando en posibilidades de colaboración con pescadores deportivos, centros de buceo, restaurantes, infancias y otros integrantes de las comunidades costeras, de manera tal que valoren los servicios ecosistémicos de los Refugios Marinos y la importancia de cuidarlos.
Por otra parte, la pesca de subsistencia también cobra relevancia en materia de vigilancia, ya que en algunos casos suele justificar socialmente las extracciones ilegales, pese a que, de acuerdo a la normativa vigente, no puede ser realizada ni por pescadores recreativos ni artesanales, y tampoco en AMERB.
“Los antecedentes recopilados permiten identificar desafíos estructurales que afectan la efectividad del sistema de vigilancia y que requieren ser abordados desde la gobernanza, la comunicación comunitaria y la claridad normativa”, añade el informe.
En base al trabajo realizado, se propone un marco de criterios de evaluación de sistemas de vigilancia divididos en cuatro ejes: contexto social; denuncia y seguimiento; gobernanza y cumplimiento, y; robo y detección. Estos elementos son la base para diseñar instrumentos de recolección de datos que permitan caracterizar percepciones, barreras, capacidades y condiciones que influyen en la vigilancia.
En este sentido, Amerindia Jaramillo, Coordinadora Nacional del Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad enfatiza que “fortalecer la coordinación interinstitucional de los organismos responsables de la vigilancia, fiscalización y sanción es una oportunidad clave para mejorar la gestión de las Áreas de Manejo. Las organizaciones de la pesca artesanal han demostrado históricamente un fuerte compromiso, destinando recursos humanos y económicos para resguardar los recursos hidrobiológicos de estas zonas. Así, en el marco del co-manejo entre el Estado y las comunidades, avanzar hacia acciones más articuladas permitirá potenciar estos esfuerzos, fortalecer la protección de los recursos y contribuir a entornos laborales más seguros para pescadores”.
Fundación Capital Azul ya se encuentra trabajando la vigilancia costera desde distintos frentes, justamente en la línea de abordar las brechas existentes y que van más allá de la tecnología y las posibles soluciones que pueden brindar nuevas cámaras de vigilancia. Entre estos elementos está mejorar la articulación y coordinación con actores externos a las agrupaciones de la pesca artesanal, incluyendo instituciones públicas como los municipios, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA), las Capitanías de Puerto y Carabineros de Chile, además de diversas iniciativas de involucramiento comunitario para fomentar el sentido de pertenencia y el cuidado de los Refugios Marinos.
En este contexto, se ha avanzado en la articulación y coordinación interinstitucional en la localidad de Ventanas, involucrando y conectando a actores como el Sindicato de Pescadores, el municipio de Puchuncaví, SERNAPESCA, Carabineros y la Capitanía de Puerto de Quintero. La idea es fortalecer acciones tanto de manera preventiva como a la hora de realizar fiscalizaciones.
Paralelamente, también se está trabajando en el diseño de un chatbot que permita facilitar la denuncia de actos sospechosos o derechamente de extracciones ilícitas, de manera tal de mejorar y agilizar los canales de denuncia, estableciendo, al mismo tiempo, un vínculo directo con las autoridades competentes. Esta herramienta de asistencia virtual busca apoyar la labor de las autoridades facilitando la denuncia y la llegada de pruebas de mayor calidad, sumando una herramienta más para el cuidado y vigilancia de los Refugios Marinos.