Una cámara de vigilancia registra la Zona Voluntaria de Protección. Crédito: Guillermo Pinto/Camilo Viola.

Tecnología de vanguardia y ciencia comunitaria para fortalecer el Refugio Marino de Guadei

La iniciativa es impulsada por la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro, Fundación Capital Azul y The Nature Conservancy (TNC) Chile.

| Refugio Marino de Guadei | 29 Jul 2026

A medida que la camioneta dejó atrás el pueblo de Chaihuín, la ruta volvió a serpentear a lo largo de la costa para luego dirigirse hacia el sur. Poco a poco fue internándose cada vez más en un bosque siempreverde que parecía reclamar su encuentro con el océano Pacífico, que a lo lejos resonaba con un eco embravecido. 

Al llegar al punto de encuentro acordado con la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro, el equipo de vigilancia costera de Fundación Capital Azul, conformado por Camilo Viola y Guillermo Pinto, y el equipo de The Nature Conservancy (TNC) Chile, integrado por el guardaparques marino Marcelo Antillanca y la profesional del área Ayim Palma, comenzó a bajar el material del vehículo: un sistema completo de vigilancia costera autónomo de unos 35 kilogramos de peso. 

El objetivo era instalarlo como parte del plan de vigilancia del Refugio Marino de Guadei, una Zona Voluntaria de Protección ubicada en el Área de Manejo (AMERB) administrada por la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro. Se trata de un hito que fortalece la gobernanza del Refugio Marino, el primero fuera de la región de Valparaíso, desarrollado en alianza estratégica entre la comunidad local, Fundación Capital Azul y TNC Chile. Esta iniciativa colaborativa demuestra que el modelo de conservación liderado por la pesca artesanal y respaldado por la nueva Ley Bentónica puede escalar con éxito hacia las costas y ecosistemas del sur del país.

En Huiro, el bosque siempreverde se funde con el océano. Crédito: Daniela Calderón Quirgas.

Había cierto nerviosismo en el ambiente. El sitio donde debía instalarse la cámara quedaba en lo alto de un acantilado que caía a pique hacia el mar y, al menos a la distancia, el acceso hasta allí se veía difícil. Cargados con la cámara, panel solar, baterías y otros componentes, se hicieron paso por entre el follaje que cubría el irregular y abrupto terreno hasta llegar sin mayores problemas al punto de instalación, justo hacia el lado sur del Refugio Marino.

No había mucho tiempo para darse vueltas. La ventana de calma entre temporal y temporal era mínima. Había que actuar ya, pero al menos había una parte importante de la tarea avanzada: la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro había cumplido con la postación donde se instalaría la cámara y todo el sistema de vigilancia, buscando proteger un espacio que mantenga viva su identidad lafkenche y su vínculo ancestral con el respeto al medioambiente y la biodiversidad marina. 

Aprovechando la protección que otorgaba un árbol y considerando los vientos implacables que suelen golpear esta parte del litoral de la comuna de Corral, en la región de Los Ríos, se optó por colocar el panel solar a piso y evitar que generara tanta resistencia a las tempestades. Con la ayuda de espuma autoexpandible se cubrieron todas las cavidades y recovecos para evitar el ingreso del agua en una zona donde al año caen casi 2 mil milímetros de lluvia.

Instalación de la cámara de vigilancia costera para el Refugio Marino de Guadei. Crédito: Guillermo Pinto Salinas / Camilo Viola Gallo.

Un faro de vigilancia  

Una de las mayores preocupaciones para quienes integran la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro estaba en la autonomía de la cámara de vigilancia en un entorno donde predominan los días grises y lluviosos. Sin embargo, esta nueva tecnología de paneles solares no necesita necesariamente luz solar directa, sino que a través de las nubes también presenta un óptimo funcionamiento, que se apoya también en baterías de litio de alta capacidad. El panel quedó orientado hacia el norte para recibir sol durante mayor cantidad de horas, sobre todo en temporada invernal. 

Una vez instalada la cámara, un almuerzo compartido con la comunidad sirvió como una instancia no solo de camaradería, sino que también para resolver dudas y realizar un pequeño taller sobre protocolos de vigilancia. Y es que al final la cámara es solo una parte de un sistema que debe integrar vigilancia comunitaria y protocolos de respuesta ante la detección de extracciones ilícitas de recursos hidrobiológicos y actividades sospechosas, en estrecha articulación con las autoridades competentes. 

“Esta cámara que instalamos en el Refugio Marino de Guadei representa un paso gigante; es una herramienta que entrega soluciones a la comunidad local. No llegamos con una tecnología directa a solucionar un problema que nosotros imaginábamos que ellos tenían, sino que escuchamos lo que ellos necesitaban, sus propios requerimientos, y en base a esa información hemos ido avanzando e innovando para de manera conjunta robustecer la vigilancia y el cuidado del Refugio Marino”, comentó Camilo Viola, encargado de vigilancia costera de Fundación Capital Azul.

Ahora, al menos tres integrantes de la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro cuentan con acceso a una aplicación instalada en sus teléfonos celulares que les permite tener control sobre la cámara. Se trata de un equipo PTZ (Pan-Tilt-Zoom) de altas prestaciones, diseñado específicamente para operar de manera 100% autónoma en lugares remotos. La cámara de alta resolución entrega una imagen clara y definida, complementada por un potente lente con zoom óptico de 25x, que permite hacer grandes acercamientos sin perder calidad para identificar matrículas de lanchas y personas. Además, cuenta con infrarrojos que iluminan varios cientos de metros en oscuridad total, lo que es fundamental para evitar la pesca furtiva o intrusiones durante la noche.

El equipo también entrega otras opciones a través de la aplicación en el teléfono, controlando movimientos en horizontal e inclinaciones en vertical para vigilar grandes extensiones del mar y la línea de costa. Incluso permite programar rutinas de patrullaje automático para que la cámara, sin intervención humana, revise puntos críticos de la bahía uno por uno de forma constante.  

La cámara cuenta con una serie de prestaciones para operar 100% de manera autónoma, controlada desde una app en el teléfono. Crédito: Guillermo Pinto/Camilo Viola.

En cuanto a su durabilidad en entornos como los del Refugio Marino de Guadei, la cámara cuenta con un sistema de calefacción en el cristal que disipa el empañamiento causado por la niebla marina, asegurando visibilidad en las mañanas frías. Además, es totalmente sellada contra polvo, arena, lluvia y rocío marino, siendo capaz de resistir un amplio rango de temperaturas que la vuelven resistente e idónea para este sector de la costa valdiviana.

El viento era otras de las preocupaciones, pero tras algunos días desde su instalación, ya soportó ráfagas de viento de más de 100 km/h y sigue funcionando de manera perfecta, actuando como un faro de vigilancia y una valiosa herramienta para la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro y la gestión y cuidado del Refugio Marino de Guadei. 

“Estamos súper contentos y agradecidos con el funcionamiento de la cámara de vigilancia, ya que nos permite estar en tiempo real viendo lo que ocurre en nuestro Refugio. Además, se ha instalado en un lugar estratégico que nos permite vigilar parte de nuestra Área de Manejo. Por lo que estamos viendo, es una herramienta muy útil, que favorece y aliviana el trabajo que realizamos en el territorio. Creo que esta cámara viene a marcar un hito significativo en la labor que realizamos, es una herramienta que nos va a permitir vigilar de mejor forma”, reconoció Horacio Antillanca, secretario de la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro.

Un primer acercamiento a los monitoreos de biodiversidad

Esta visita de Fundación Capital Azul a la localidad de Huiro también incluyó dos actividades de capacitación dirigidos a la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro. El primer taller consistió en la recolección, preparación y producción de un algario (un herbario de algas). El objetivo fue generar un muestrario que permita identificar y preservar en seco los individuos de las algas aledañas al Refugio Marino de Guadei para la posteridad. Más allá del valor ecológico de saber qué especies componen este ecosistema, la iniciativa busca rescatar y salvaguardar un conocimiento cultural invaluable, permitiendo a la comunidad traspasar estos saberes a las futuras generaciones.

El segundo taller estuvo enfocado en el monitoreo intermareal, diseñado para que las y los integrantes de la comunidad conozcan en detalle la biodiversidad de su ecosistema. Para ello, se presentaron dos metodologías adaptadas a distintas superficies: el intermareal rocoso y la playa de arena, ya que los organismos asociados a cada una varían drásticamente. En las rocas, donde especies de invertebrados y diversas algas se distribuyen en patrones de zonación dependiendo de su exposición al agua y la desecación, se midió desde el intermareal bajo al alto. Por otro lado, en la playa de arena se trazó una transecta desde la zona alta hacia la baja para analizar la composición del fondo arenoso, buscando la presencia de anfípodos (pulgas de mar) e isópodos.

Metodología de monitoreo intermareal en la playa.

“Son metodologías simples que, si bien contarán con un seguimiento de Capital Azul, pueden ser realizadas por la comunidad sin conocimiento técnico previo. Una vez aprendida, la técnica se puede ir refinando, pero al ser bastante simple de replicar, les otorga una mayor independencia para monitorear tanto la playa de arena como el intermareal rocoso. Esto les permitirá saber cómo será la variación del ecosistema desde la creación del Refugio Marino hacia el futuro, marcando los primeros precedentes de registro de datos científicos en Huiro y sentando el pilar para construir nuestra línea base ecosistémica”, explicó Francisco Contreras Drey, director del área de Ciencia y Monitoreo de Fundación Capital Azul.

Por su parte, Horacio Antillanca comentó que “estuvimos aprendiendo mucho de nuestros ecosistemas. Aprendimos a través del taller de invertebrados y algas cómo se desarrollan estas especies, cómo podemos identificarlas y cuidarlas. Fue un taller donde además pudieron participar niños y jóvenes que nos acompañan en la comunidad. Y la actividad del algario viene a enriquecer el trabajo que nosotros realizamos en la zona, y que nos permite también sumar más apoyo en este afán de proteger, cuidar y resguardar las especies que tenemos acá”.

“En The Nature Conservancy creemos que la conservación marina es efectiva cuando está liderada por las comunidades locales e indígenas que viven y dependen del mar. Por eso nos enorgullece apoyar, a través del financiamiento y acompañamiento técnico de Capital Azul, a la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro en el fortalecimiento de sus capacidades para el monitoreo de la biodiversidad marina en su Refugio Marino. Esta iniciativa permitirá mejorar las herramientas y tecnologías disponibles para la vigilancia y el seguimiento de los ecosistemas marinos, generando información esencial para una gestión efectiva y una mejor protección de la vida marina. La ciencia y la tecnología adquieren su verdadero valor cuando se ponen al servicio de quienes están en el territorio, comprometidos día a día con el cuidado de sus recursos marinos y de su patrimonio natural. Nuestro rol como TNC es precisamente articular estas alianzas, conectando a comunidades locales, organizaciones de apoyo, conocimiento científico y soluciones tecnológicas para fortalecer procesos de conservación que ya están siendo impulsados desde el territorio. Reconocemos que el futuro de la conservación marina depende, en gran medida, del liderazgo de las comunidades locales e indígenas, y nuestra labor es acompañarlas y respaldarlas para que cuenten con las herramientas necesarias para seguir protegiendo la biodiversidad marina para las generaciones presentes y futuras”, señala Natalio Godoy, Director de Océanos The Nature Conservancy (TNC) Chile.

Al integrar la tecnología de vigilancia costera con el monitoreo científico en manos locales, el Refugio Marino de Guadei no solo resguarda las especies bentónicas de la extracción ilícita, sino que también fortalece la cohesión social, la soberanía de los datos biológicos y la resiliencia de una comunidad que ha decidido cuidar el océano para asegurar el sustento del mañana.