El curso está siendo impartido por ValpoSub en Muelle Barón.

Más que un curso para formar buzos mariscadores: fortaleciendo capacidades para el futuro de las caletas

Una nueva generación de la pesca artesanal se prepara para certificarse, uniendo la tradición del oficio con la sostenibilidad del océano.

| Ciencia & Monitoreo | GEF ICB | 13 Jul 2026

Superando el frío de una gris mañana de invierno, un entusiasta grupo de jóvenes conformado por integrantes de los Sindicatos de Pescadores Artesanales de Maitencillo y Ventanas, así como colaboradores de estas caletas y representantes de otras comunidades costeras, llegó hasta el muelle Barón en Valparaíso para continuar sus aprendizajes en el marco del curso de Buzo Mariscador Básico con Énfasis en Sostenibilidad.

Esta iniciativa, que busca fortalecer capacidades locales, pretende proporcionar conocimientos, técnicas y habilidades teórico-prácticas para la formación de buceadores mariscadores básicos, incluyendo la rendición de un examen ante la Armada y así eventualmente obtener la certificación correspondiente.

El grupo transportando equipo para una jornada de buceo semiautónomo. Crédito: Tomás Moggia.

El curso es organizado por Fundación Capital Azul, una ONG que trabaja desde hace 10 años co-produciendo innovaciones sostenibles junto a la pesca artesanal, y en particular liderando la implementación de Refugios Marinos dentro de las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) de caletas como Maitencillo y Ventanas. Ambos casos representan las dos experiencias demostrativas de la región de Valparaíso que son parte del Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad, donde Capital Azul actúa como facilitador técnico-científico.

Rodrigo Sánchez, director ejecutivo de Fundación Capital Azul, destacó el profundo valor social y territorial de este curso: “Para nosotros tiene un significado que va mucho más allá de lo técnico. Hoy vemos con preocupación cómo muchas caletas están envejeciendo y lo difícil que es asegurar el recambio generacional. Por eso, ver a este grupo de jóvenes tan motivados, y muy especialmente ver a mujeres atreviéndose a dar el salto al agua, es algo que nos llena de orgullo. Es en este cruce entre conservación y desarrollo local donde surgen nuevas oportunidades, especialmente para las mujeres y los jóvenes que hoy quieren ser protagonistas del futuro de sus comunidades. No se trata solo de que puedan optar a una licencia como buzos mariscadores; se trata de entregarles herramientas reales para que fortalezcan sus capacidades, se queden en sus territorios y sean ellos mismos quienes lideren el cuidado del océano y los Refugios Marinos”.

Por su parte, José Valencia, coordinador marino del Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad, explicó que “este curso lo vemos como una condición habilitante para que sean las propias comunidades costeras, los buzos mariscadores básicos, quienes puedan seguir capacitándose y luego levantar los datos, la información relacionada a los monitoreos de biodiversidad de los Refugios Marinos. Esto es sumamente importante, ya que a través del levantamiento de esa información es que las organizaciones de la pesca artesanal podrán optar a los instrumentos económicos para la conservación de la biodiversidad que trae la Ley para la Naturaleza”.

El curso entrega una serie de conocimientos teórico-prácticos. Crédito: Tomás Moggia.

La capacitación contempla una duración total de 120 horas, de las cuales 104 horas corresponden a actividades presenciales. Además de los conocimientos, técnicas y habilidades propias de un curso de esta naturaleza, los contenidos poseen un énfasis en sostenibilidad marino-costera al tratarse de una iniciativa enmarcada en el programa de Refugios Marinos de Fundación Capital Azul, de manera tal de generar conciencia sobre la conservación de los ecosistemas marinos y avanzar hacia un manejo sostenible del océano.

Mery Salazar, directora de ValpoSub, organización encargada de impartir el curso, comentó que “la capacitación está orientada a formar buzos mariscadores, pero con una conciencia muy potente de conservación de recursos marinos. Tenemos un grupo de nueve personas desarrollando un trabajo sistemático para que puedan rendir su examen de buzo mariscador básico, y aprobarlo por supuesto, lo que es un gran desafío, y desde esa expertise contribuir al desarrollo de sus distintas caletas”.

En medio de las instalaciones del Muelle Barón, en Valparaíso. Crédito: Tomás Moggia.

Poniendo a prueba los aprendizajes

Con el anfiteatro porteño como telón de fondo, los y las participantes se alistaron con sus trajes y equipamiento técnico para comenzar con el módulo 5 del curso impartido por ValpoSub. Tras haber pasado por sesiones que incluyeron trabajos con equipos de buceo autónomo y semiautónomo, física aplicada a la actividad, técnicas de natación, medidas de seguridad, y fisiología y patología aplicada al buceo, esta vez la jornada deparaba meterse al agua desde el inicio de la sesión para bucear con equipo semiautónomo o hookah.

Cargando equipos, mangueras y el compresor, el grupo se dirigió hacia una de las escaleras del muelle que dan al mar. Allí, por turnos fueron bajando en duplas bajo la atenta mirada y acompañamiento de su instructor, con la misión de ejecutar tres tareas: aclarar la máscara; sacarse y ponerse las aletas; y, por último, compartir el aire con los compañeros intentando manejar la ansiedad y el nerviosismo.

Preparando los plomos. Crédito: Tomás Moggia.

Ema Salazar, una de las participantes del curso, trabaja desde hace poco más de un año en la caleta de Maitencillo como cajera en los puestos de mariscos, y en labores de desconche y envasado. “Es una oportunidad imperdible y única para mí”, contó, agregando que ”ha sido una experiencia súper bonita, complicada a la vez, porque es mi primera experiencia buceando. Nunca lo había hecho antes, pero siempre tuve la curiosidad y el deseo de aprender. Ha sido difícil, desafiante, pero una tremenda experiencia”.

Para otros, como Sergio Silva, socio del Sindicato de Pescadores de Ventanas, la relación con el mar viene desde un oficio que se sigue traspasando de generación en generación: “Nuestros papás, tíos, abuelos y otros familiares también están ligados al mar, entonces es como una tradición, un orgullo continuar con ese linaje. Y esta experiencia nos abre varias puertas. Tenemos grandes expectativas y esperamos pasar el curso”.

Buzos al agua con el anfiteatro de Valparaíso como telón de fondo. Crédito: ValpoSub.

Las clases se extenderán hasta fines de julio, preparando el camino para que, a principios de agosto, el grupo rinda el exigente examen ante el personal de la Armada y opte a la anhelada certificación formal como buzos mariscadores básicos.

Pero más allá de las tablas de descompresión y los equipos semiautónomos de buceo que hoy manejan en las aguas de Valparaíso, este curso en el muelle Barón refuerza un nuevo paradigma en conservación marina co-liderado entre Fundación Capital Azul y diversas organizaciones pesquero-artesanales, donde la tradición del oficio y la rigurosidad de la ciencia se encuentran bajo el agua para demostrar que la pesca artesanal puede convertirse en un aliado clave de la restauración de los ecosistemas marino-costeros.

El Proyecto GEF Incentivos es ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por su sigla en inglés). Su objetivo es mejorar el financiamiento nacional para la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, a través del diseño, implementación y optimización de instrumentos económicos que fortalezcan las finanzas públicas e incentiven la contribución del sector privado al mantenimiento y recuperación de los ecosistemas.

Participantes de la caleta de Ventanas.
Las sesiones han incluido aprendizajes sobre buceo semiautónomo o hookah.
Las sesiones han incluido aprendizajes sobre buceo semiautónomo o hookah.
Preparándose para ingresar al agua.
El curso también cuenta con participación femenina para abordar brechas de acceso al mar.
Amistad entre las caletas de Maitencillo y Ventanas.
Representantes de comunidades de Ventanas y Zapallar.