Con un profundo sentido de colaboración concluyó en Ancud el primer ciclo presencial de la Escuela de Refugios Marinos. La iniciativa reunió durante cuatro días a dirigentes y dirigentas de la pesca artesanal, así como representantes de instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil, para conocer herramientas orientadas a la sostenibilidad del océano y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades costeras.
Impulsada por Fundación Capital Azul y la Ilustre Municipalidad de Ancud, con el apoyo del Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad, la Escuela de Refugios Marinos se convirtió en un espacio de aprendizaje colectivo e intercambio entre pares, transfiriendo conocimientos y experiencias para que agrupaciones pesquero-artesanales puedan implementar y gestionar autónomamente sus propias Zonas Voluntarias de Protección al interior de sus Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), al amparo de la Ley Bentónica (Ley N° 21.651).
Los sindicatos de pescadores artesanales Azul Marino, Gente de Mar Chaular de Guapilacuy, San Pedro de Puente Quilo y Mar Adentro del Río Chepu, además de representantes del AMERB Mar Brava (incluyendo a los sindicatos Los Macheros de Mar Brava, Nueva Alianza, Los Delfines y Los Cisnes), fueron parte de esta iniciativa que toma como base la experiencia que Capital Azul ha acumulado a lo largo de 10 años de trabajo con el modelo de Refugios Marinos, principalmente en la región de Valparaíso.
El encuentro comenzó con una ceremonia de lanzamiento donde a las agrupaciones de la pesca artesanal se sumó el alcalde de Ancud, Andrés Ojeda, así como otros representantes del municipio y de instituciones públicas como Sernapesca, Subpesca y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), quienes dieron el puntapié inicial a la Escuela de Refugios Marinos con un compromiso colectivo en apoyo a esta iniciativa de conservación marina comunitaria.
“Cuando uno conserva no es que deja de ganar, al contrario, eso te da muchas potencialidades. Una, es que en el futuro vas a tener mayor producción. Y, por otro lado, nos da otras oportunidades de diversificar el trabajo en el mar, porque también se puede asociar al turismo”, comentó el alcalde Andrés Ojeda, agregando que “eso es parte del desarrollo que esperamos y por eso encontramos de gran importancia y significado lo que hoy se está haciendo en esta Escuela de Refugios Marinos”.
Posteriormente, las jornadas de trabajo se trasladaron al Salón OTEC del municipio, donde las y los asistentes se sumergieron en un programa intensivo facilitado con el apoyo de Fundación Somos Tribu, y diseñado a la medida de la realidad pesquera artesanal para conectar con temas vinculados al marco regulatorio, comunidades y educación ambiental, monitoreos de biodiversidad, vigilancia costera y economías locales sustentables. Así, con actividades prácticas y teóricas que dieron valor al trabajo colectivo, a las que se sumaron charlas como las de Rodrigo Barría, integrante del Sindicato de Pescadores de Maitencillo, poco a poco el grupo fue interiorizándose en los distintos componentes del modelo de Refugios Marinos.
Rodrigo Sánchez Grez, director ejecutivo de Fundación Capital Azul, destacó el nivel de compromiso de las comunidades chilotas: “Después de haber visto durante una semana el ambiente de colaboración y de conversación, así como las sinergias positivas que se pueden dar ante estas alianzas incipientes que surgen, y que se suman al apoyo de la Municipalidad de Ancud, creo que hay una buena base para soñar con una red de Refugios Marinos en la comuna de Ancud”.
Por su parte, Carola Iturriaga, directora regional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), comentó que “esta Escuela de Refugios Marinos justamente nos ayuda a avanzar en la línea de la conservación de la biodiversidad fuera de áreas protegidas. Los Refugios Marinos son súper importantes porque permiten el desarrollo de la actividad económica, en particular de las AMERB. Entonces el poder contar con espacios que permitan ir resguardando los recursos asegura la actividad económica hacia el futuro. Creo que en regiones como la región de Los Lagos es súper importante avanzar en compatibilizar ambas cosas, porque no podemos tener desarrollo económico si no protegemos la biodiversidad”.
Tras tres días de intenso trabajo en el aula, la teoría cobró vida el sábado 10 de octubre. La Escuela se trasladó hasta la Caleta Chepu, junto a las aguas del Océano Pacífico, para vivir una jornada en terreno que se transformó en el punto más alto del encuentro.
Allí, el Sindicato de Pescadores Mar Adentro de Río Chepu abrió las puertas de su propio Refugio Marino -pionero en la región de Los Lagos- para recibir a sus pares. En un diálogo horizontal, de pescador a pescador, los anfitriones compartieron su experiencia liderando la conservación en su territorio. Hablaron con franqueza sobre los desafíos iniciales, los procesos de toma de acuerdos en asamblea, los retos de la vigilancia costera y los beneficios que han comenzado a observar a un año de la implementación de su Zona Voluntaria de Protección.
Este intercambio de saberes locales evidenció que la conservación marina no es un concepto lejano impuesto por la academia, sino una herramienta real y palpable para asegurar el sustento de las caletas frente a la escasez de recursos, la crisis climática y otros desafíos que enfrenta la pesca artesanal.
“Con la experiencia que hemos adquirido de los otros Refugios Marinos, se ve que da resultados para preservar los productos en el largo tiempo, que es la idea que siempre hemos tenido con el Área de Manejo y ahora con este Refugio se podría cuidar mucho más. Ahora hay que transmitir lo que aprendimos y llevarlo a las bases para ir explicándoles la idea de los Refugios Marinos”, comentó Dag Koch, del Sindicato Azul Marino.
“Para mí esto es algo visionario, siempre pensando en dejar un legado a los que vienen. Nosotros ahora ya no somos depredadores. Se nos cambió el chip, ya no pensamos en raspar la olla, ahora pensamos en dejar para mañana”, complementó Juan Cárcamo, del Sindicato San Pedro Puente Quilo.
El cierre de la Escuela de Refugios Marinos en Chepu culminó con un curanto realizado en un restaurante de la comunidad local, una muestra más de cómo las Zonas Voluntarias de Protección pueden potenciar las economías locales sostenibles. En la ocasión, se entregaron certificados de participación a las y los asistentes, para luego cerrar con un compromiso por el cuidado de la biodiversidad con miras a consolidar a Ancud como un nuevo faro de la sustentabilidad marina en el Archipiélago de Chiloé.