Durante este verano que ya casi termina, la costa de la zona norte de la región de Valparaíso se convirtió en el escenario de una inédita travesía visual. La exposición fotográfica itinerante «Descubriendo los Refugios Marinos» invitó a residentes y turistas a sumergirse en la vibrante biodiversidad que habita en los ecosistemas marino-costeros del centro de Chile.
Organizada por Fundación Capital Azul con el apoyo de BHP Foundation, esta muestra puso énfasis en un nuevo paradigma de conservación marina liderado por la propia pesca artesanal. Los Refugios Marinos son Zonas Voluntarias de Protección establecidas por los pescadores y pescadoras dentro de sus Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB). Estos espacios funcionan como “semilleros naturales” que, gracias al efecto rebalse (spillover), mejoran la productividad de las zonas de pesca aledañas y fortalecen la economía local.
La exposición reunió el trabajo de 15 talentosos fotógrafos y fotógrafas submarinas que capturaron la esencia de los Refugios Marinos de La Polcura, Zapallar, Cachagua, Maitencillo y Ventanas. Como una puerta hacia las profundidades del océano, la muestra fotográfica fue, sobre todo, una invitación a sumergirse en estas Zonas Voluntarias de Protección que le dan un respiro al mar, revelando la increíble capacidad de resiliencia de la biodiversidad que habita en la costa de la región de Valparaíso.
Desde densos bosques de algas hasta la vida oculta entre las rocas, cada fotografía es un testimonio, un puente entre la superficie y el fondo marino, recordándonos que cuando la ciencia y las comunidades locales se unen, la vida vuelve a brotar con fuerza para el beneficio de los ecosistemas y de quienes dependen de ellos.
La exposición fotográfica itinerante de casi 40 imágenes arrancó en la caleta de Zapallar, que sirvió de escenario inaugural con un conversatorio en el que participaron tres destacados exponentes de la fotografía submarina nacional y que participaron en los registros de los Refugios Marinos: el campeón mundial José Tomás Yakasovic, Cecilia Leyton y Sebastián Durán.
Maitencillo fue la segunda parada de la muestra fotográfica. En pleno corazón de la caleta, entre el aroma a mar y los puestos de venta de pescados y mariscos, se abrió una ventana hacia un entorno casi invisible para la mayoría, arrojando un poquito de luz en la biodiversidad que se recupera en silencio en los Refugios Marinos. En tanto, La Ballena albergó la tercera parada de la exposición fotográfica, donde entre locales comerciales y a pasos de la caleta de La Polcura, la muestra capturó la atención de residentes y veraneantes.
Para finalizar esta travesía visual, la muestra estuvo presente en Espacio Zinc, en Laguna de Zapallar, entre el sábado 7 de febrero y el domingo 1 de marzo. Allí se efectuó el sábado 28 de febrero el taller “Formas y Miradas de un Refugio Marino”, que fue diseñado e impartido por Magdalena Isaacson, de Velcro Ediciones. Fue una oportunidad en la que compartieron distintas generaciones, con una participación protagónica de las infancias. Todos ellos jugaron con su creatividad para, a partir de las fotografías, iniciar un viaje de creación colectiva que invitó a vernos como parte de un sistema vivo.
Desde la mirada de Tomás Moggia Cárdenas, director de Comunicaciones de Fundación Capital Azul, esta iniciativa representa un hito en la conexión con la ciudadanía: “Nuestro objetivo era conectar la superficie con las profundidades, revelando que la pesca artesanal hoy lidera un nuevo paradigma donde extracción y conservación no son opuestos, sino que puede haber un equilibrio para el bienestar de los ecosistemas marino-costeros y de las comunidades locales. A través del arte y la fotografía, logramos que el mensaje de los Refugios Marinos pase de la retina al corazón de quienes habitan y visitan estos maritorios, donde la comunidad juega un rol clave para colaborar en su cuidado”.
Esta exposición fotográfica por distintas caletas y localidades de la región de Valparaíso nos demostró el enorme interés que existe por conocer la belleza que se esconde bajo el agua, y fue un recordatorio de su asombrosa capacidad de recuperarse cuando le damos un respiro. Pero este viaje bajo las olas continúa, y pronto esperamos llevar la muestra a otros lugares para seguir acercando la vibrante biodiversidad de los Refugios Marinos.